jueves, 17 de marzo de 2011

EL MUSEO TOE

Escribe: Mashita JERGÓN

En el barrio de Cascayunga de Rioja en una casita bonitilla donde para ingresar tocas una campanita ashirilla ding dong ding, se encuentra el Museo Toé de nuestro masha Raúl Del Aguila y no del ucuato, que es toda una lindura y que él con mucha paciencia ha ido construyendo, para que ahí se guarde el testimonio cultural e histórico de nuestros pueblos, tremenda tarea que merece nuestro reconocimiento.

A la entrada nomás, hay un ramadoncito muy acogedor con su piso de ladrillo pastelero a la antigua y que le da frescura y donde este Raúl baúl nos recibe con un traguito de tapisho que se llama sachapuquio, lo que no se le aguanta su ricura y si estás con alguna shullita, tienes que pedir ese tangarana de uva y con dos vueltas le haces animar a la condenada.


En este lugar nos da la bienvenida un santito que se llama San Lucas, chuya yacu varón y medio cachetón, que Raulito le ha rescatado de su casa de la Norith López, no vez esta majadera colgaba sus calzones en su brazo de este santo varón…Cristito divino.

Hay también cumpitas toda clase de fotos de la antigua Rioja: mujeres hermosas como son las riojanas (allaón) y hasta su foto del "Barón" del Caucho, Julio César Arana…de dónde nomás habrá sacado mi masha y podemos ver toda clase de máscaras del carnaval y unas planchas antiguas con su gallito al frente, lo que quiere cantar y todo acompañado de su música antigua, su rachanchán, sus boleros y por supuesto Juaneco y su Combo, Los Mirlos y los inolvidables Trionix de Rioja.

En el segundo piso está el Museo que empieza con un merecido homenaje a mi masha Pedrito Rojas, ahhh lindura de hombre lo que sabía cantar y especialista en las simplonadas de su pueblo, que ahora le rapanshea a su guitarra en el cielo. Hay unos dibujos extraordinarios de Pedrito sobre los personajes populares de Rioja y ahí están chambonazos papá Joaquín, doña Otilita Salazar, doña Shoquito, el masha Joshelín, el poeta del pueblo Roberto Reátegui, la Reshito y el cumpa RBZ, Ramón Vásquez Zumaeta…solo falta Joshé Vela que hubiera sido bueno.

Ahí podemos apreciar como ha sido el centavo antes, los cheques de todo color, las fotos del carnaval antiguo y el arte de la pintura que inmortaliza el bosque y las tradiciones de los pueblos. Hay también mashitas un homenaje a las artesanas de la paja y podemos apreciar toda clase de sombreros: chatos, borsalinos, bolachos, plastachos y rangachos.

Hay un retablo de Cristito de Bagazán cumpitas, lo que ha recogido Raulito después del terremoto, fiel testimonio de la religiosidad popular de este pueblo, que tiene en el masha Bagazán, su santito shishaquito, pero milagroso.

Antes que me olvide cumpas, porque medio huayra uma ya me estoy volviendo, en otra vitrina podemos apreciar con orgullo unas antigüedades de la época de mi comadre Rosita Ishpatera, como una olla huichi arrocera, lo que se hacía arroz baleado, una tinajita runtuchera de la abuelita Victoria, lo que preparaba su runtuchi con su puntito de ají pucunucho, un pate grande para lavar arroz y otro lo que tupraba su calzón la Melita…Jesús hom…!!!

Y de dónde nomás habrá sacado este Raulillo una tinaja de arcilla, otra de aluminio, planchas de toda clase, con su gallito al frente y otras sin gallo, que se calentaban al carbón directamente, máquinas de moler, de coser y hasta de zurcir calzón con huato, jabón negro para los erra cungas, lámparas, alcuzas, cuchihuirillo y si no sabes lo que es, chambón, visita el Toé. También hay una botella de la gaseosa “La Riojanita”, baúles antiguos con sus botones enchapados en cuero y una cajabanca, que no sabemos lo que hay adentro.

Y por supuesto, en el museo hay documentos valiosos sobre la fundación de Rioja, registros de notas de colegios antiguos y hasta un cuaderno paiche puro y también una carpeta de la escuela antigua, lo que se sentaba entre dos, con sus huequitos para poner nuestro borrador, su tajador y su lápiz, llenito de plaja.

En el tercer piso mashicuris, el Raulito ha mandado hacer su horno, para hacer pan y rosquete (si te dejas) y donde está prohibido hacer levadura, porque sino tu mujer va estar vara uya y también tiene su tullpa para preparar cajué caliente y ñucñulla para sus amigos. Tiene sus pilones para pilar el arroz, de una vez baleado nomasiá y en una ollita de barro, preparar su arrocito para contar y en otra (no de la otra), su poroto shirumbi con su orejita de chancho y su chucho de la vaca. Y si te antojas, se puede preparar paiche pango con su uchutaca, que es un ají preparado con cocona y siuca culantro. También podemos asar su cuchicara, su maduro, su plátano bellaco, su cecina y su chorizo y si quieres casarte medio pacallita con alguna nua shiran, habla con Raulito y hasta de cura se puede vestir y hacerse medio capasapa, para que te eche shal shal esa agua bendita del sachapuquio y amor para toda la vida. Así dice le ha casado al Luchito Salazar el otro día nomás…

Así es que ya saben mashitas, si no conoces el Toé y si no has probado esa tangarana, es porque todavía no sabes nada de la vida. Un abrazo para Raulito y ojalá algún día le ponga en su museo su shinela y su jicra, que ya son parte de la historia de este pueblo y si puede su bacín de mi comadre Rosita Ishaptera y su calzoncito celestito de la Jeshu. Voyaaaá…

3 comentarios:

Josue Pinedo Chavez dijo...

gracias por la descripción del museo Toé y el léxico riojano que a cualquiera hace reir y dentrar en confianza. Saludos a todos.

juan maldonado dijo...

Lo máximo es la provincia de Rioja. Un agradecimiento a los que resaltan su historia

juan maldonado dijo...

Lo máximo es la provincia de Rioja. Un agradecimiento a los que resaltan su historia