lunes, 28 de septiembre de 2015

Pedro García: un español amazónico

Llegó a Perú como un joven español, con sus estudios de derecho terminados, forzado a salir de Madrid por su oposición a la dictadura franquista.

Pedro García: un  español amazónico
Quedó prendado de la Amazonía y de Irma Tuesta -su Chinita-, una maravillosa mujer awajun con quien tuvo su segundo y definitivo compromiso.
Hacia 1970 la Amazonía estaba fuera de la institucionalidad peruana, sus indígenas no eran ciudadanos, gran parte de ellos ni siquiera tenía una libreta electoral, ninguno de sus pueblos era formalmente reconocido por ley alguna.
Desde entonces se quedó en nuestros suelos y cielos, se nacionalizó peruano y hace unas semanas se fue del mundo. Estará en las aguas profundas de alguno de los cinco ríos del territorio awajun wampis.
Las reformas agrarias de 1962,1963, 1964, y 1969, beneficiaban a siervos de hacienda, comunidades campesinas y a obreros agrícolas. En julio de 1969, una semana después de promulgada la reforma agria del gobierno de Velasco, tuvo lugar la primera conferencia de líderes Amueshas en Oxapampa, y acordó allí, por unanimidad, presentar un “Memorial” al gobierno, en el que -entre muchas otras cosas- escribieron:
“Hacer conocer que nuestro deseo es que se otorguen terrenos en forma de reservas comunales y no en parcelas individuales”.
Esa reunión fue uno de los primeros pasos para la futura organización étnica de los pueblos amazónicos y ese breve reclamo sirvió para plantear la profunda diferencia entre la tierra-chacra-parcela individual del pensamiento oficial del Estado y los territorios comunales en los bosques, de las culturas amazónicas.
Con la ley de comunidades nativas (general Velasco, 1974), los pueblos indígenas amazónicos tuvieron la posibilidad de reclamar la devolución de parte de lo que fueron sus bosques desde muchos milenios. Surgió el concepto territorio como una gran extensión de bosques donde son posibles la vida, la cultura, la lengua, los amores, los sueños.
En la lucha por el territorio fue decisiva la participación del abogado Pedro García Hierro con el pleno dominio de la legislación internacional que protege los derechos indígenas, particularmente el convenio 169 de la OIT (1989). Fue igualmente importante su aporte para que los indígenas se organizasen pueblo por pueblo.
Como yerno de los awajun participó en la formación del Congreso aguaruna huambisa, al lado de Evaritso Nungkuag, también en la formación de la Asociación Interétnica para el desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP) y de la Coordinadora Indígena de la Cuenca Amazónica (COICA).
Fue el abogado-investigador-consultor-asesor-compañero de ruta-viajero en los 4 suyos de la Amazonía peruana, en algunos de los suyos de la cuenca Amazónica de América del sur y, más lejos, en Guatemala y Nicaragua.
Ofreció las herramientas teóricas y legales para defender y recuperar territorios, para que la semilla de los derechos de auto determinación y de gobierno propio de cada uno de los pueblos prendiera, creciera y diera frutos.
Cuando la rebelión de Bagua en 2008-2009, Pedro salió a defender a los indígenas y a rebatir las tesis de los apristas y sus aliados, se indignó y dijo los indígenas no son perros, tampoco del hortelano, como sigue creyendo Alan García Pérez, aquel presidente-monarca-narcisista.
Con su formación de abogado y su conocimiento profundo de la Amazonía escribió libros importantes para entender el Perú como una totalidad que no se confunde con alguno de sus fragmentos. Solo me es posible mencionar algunos títulos.
El libro El indígena y su territorio Con Alberto Chirif y Richard Chase Smith, es ya un clásico sobre el tema. Con Alex Surrallés y Alberto Chirif Una historia para el futuro: territorios y pueblos indígenas en Alto Amazona, Con Irma Tuesta (su esposa) y Malena García (su hija) escribió El Masato: domesticación de lo silvestre y El suicidio juvenil en pueblos indígenas. Con Yaizha Campanario Baqué El caso de la empresa española Repsol. Con Frederica Barclay La batalla por los Nanti. Como Autor y Co-editor con Alex Surrallés, Tierra Adentro.
Luego de trabajar en AIDESEP, formó y estuvo 10 años en la ONG Racimos de Ungurahua y los últimos 5 años en Perú equidad.
Debo agradecer a Pedro (Perico para sus muchos amigas y amigas) porque sus trabajos y la defensa vital de sus ideas, fueron muy importantes para que yo incorpore la Amazonía peruana en mi visión del Perú.
Cuando una persona reúne su profesión, vida, corazón, esperanza, creer, defender, soñar, serenidad, alegría, cantar y bailar, en un modo de ser unitario y coherente, en un decir y hacer sin fisuras, se muestra como un ejemplo.
Poco tiempo después de la rebelión de Bagua tuvo la gentileza de acompañarme al centro comercial El Hueco, en el parque universitario de Lima, donde él creía que se podía encontrar los mejores cds de salsa y de cumbias. Seguí sus sabios consejos para llevarme a casa una buena docena.
Para terminar, cito dos fragmentos de un sentido homenaje: “AIDESEP agradece a nuestro entrañable Perico y su familia (Chinita, Yanúa, Yagkug, Malena y Juan) su compromiso de toda la vida en la defensa de nuestra Territorialidad, Libre Determinación, Autogobierno, Vida Plena y la construcción de un movimiento amazónico con profundas raíces desde las comunidades, cuencas y federaciones […] Gracias, porque hoy tenemos 13 millones de has y 109 federaciones, que son ya un gigantesco bosque de organización y resistencia con profundas raíces no solo en el suelo y subsuelo, sino en el corazón y los sueños de pueblos, de donde no podrán arrancarla nunca, como bien aprendieron los “perros del hortelano” que siguen dando vueltas”.
“Ahora, el camino es menos largo y estamos menos solos” -una frase citada por Tito Espinoza, compañero de ruta de AIDESEP, en la despedida de Perico- me parece un sencillo y profundo homenaje a Perico.